Elige la vida,
elige un empleo,
elige una carrera,
elige una familia,
elige un televisor grande,
elige lavadoras, coches,
equipos de CD y abrelatas eléctricos.
Elige la sal, colesterol bajo y seguros dentales,
elige pagar hipotecas a interés fijo,
elige un piso piloto,
elige a tus amigos.
Elige ropa deportiva y maletas a juego,
elige pagar a plazos un traje de marca
en una amplia gama de putos tejidos,
Elige el bricolaje y pregúntate quien cresta eres
los domingos por la mañana,
elige sentarte en el sofá a ver tele-concursos
que embotan la mente y aplastan el espíritu,
mientras llenas tu boca de puta comida chatarra,
elige tu futuro,
elige la vida.
¿Pero, porqué iba yo a querer hacer algo así?
Pues bien, yo elijo no elegir la vida.
Pues bien, espero que Europa no elija la vida, que elija otra cosa. Espero que todo el mundo elija otra cosa y que esa cosa no sea la droga, en cualquier forma que fuera. Hay demasiado drogas modernas, nos limitamos, nos hacemos adictos al trabajo, al alcohol, a los cigarillos, a la comida, a las compras, a los juegos, etc. La sociedad está enferma y no parece que alguien venga a curarla. En el debate que tuvimos con la profesora Ewa Wysocka sobre el futuro de Europa y el mundo en general llegamos unánimemente a la conclusión de la importancia de los valores genuinos que hemos de tener y que estamos perdiendo, y que tratamos de reanimar: amor, compasión, moderación, responsabilidad, etc. Todos consciente- o inconsciéntemente queremos ser felizes. ¡Ojalá por fin encontremos el lugar donde se esconde la felicidad!..
He citado el discurso de Trainspotting, la película británica de 1996 dirigida por Danny Boyle y basada en la novela homónima escrita por Irvine Welsh. Trata de un grupo de jóvenes adictos de Edimburgo que no tienen aspiraciones en su paso por la vida.
El término anglosajón "trainspotting" se utiliza para refererirse a la afición relativamente popular en el Reino Unido de observar trenes.
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